Lo que fue crecer con la vieja guardia 801

Sobre feminismos dentro de los fandoms latinoamericanos del BL.

Esta entrada fue publicada originalmente en Ficcionales, como columna de opinión en 2021.

Desde hace más de 15 años me encuentro sumergida en el mundo del anime y del manga, podría decir con tranquilidad que no tengo un solo anime o manga favorito porque he visto infinidad que me han hecho suspirar de emoción y derramar lágrimas de alegría, sin embargo, sí puedo señalar con facilidad que aquellos donde el amor entre hombres está presente, lideran los primeros lugares de mis top ten; porque siempre he disfrutado la diversidad y la inclusión, la naturalidad con que se dan las relaciones de este tipo y la ternura que reflejan criaturas que por naturaleza estamos acostumbradas —sobre todo las mujeres— a verlos como personas duras, fuertes e intensas, o al menos la concepción que se tenía sobre «lo romántico», (venga, que te obliguen a mantener relaciones s3xu4l3$ a la fuerza no es nada romántico).

Sin pensarlo mucho podría hacer una lista de al menos veinte obras que durante mi adolescencia promovieron la idea del amor romántico con conductas que hoy diríamos son bastante tóxicas, pero que para ese momento nos hacía suspirar a todas, de ahí la popularidad incluso en occidente.

Así fue hasta antes del 2018 en que los movimientos feministas empezaron a cobrar mayor fuerza, e importantes teóricos empezaron a sumar voces a la vorágine de información y acciones que se a manifestaban. 

“Ni una menos”, fue el nombre que se le dio a las movilizaciones que trascendía de redes sociales hacia la cotidianidad de la vida diaria y que ayudó a que muchas mujeres empezaran a alzar la voz dándole visibilidad a un problema con el que se vivía día con día, y al que veíamos con naturalidad, a mí me tocó que me agarraran el trasero en dos ocasiones yendo a la universidad, y cuando me pasó lo conté en mi casa con mucha calma y mi madre ni monto escándalo porque era algo «normal», ahora no puedo subirme a un colectivo.

Estas manifestaciones no solo sirvieron para que más mujeres se sumaran a la lucha de una igualdad y equidad, sino que se teóricos y pensadores, empezaron a cuestionarse las causas de la distribución de comportamientos que propiciaban la violencia contra las mujeres. Lo obvio salió a la luz: Canales de entretenimiento que normalizan el comportamiento machista y denigrante para minorías, se habló, por fin, en Latinoamérica, sobre el famoso término “mujer en el refrigerador” (prometo que abordaré este tema en alguna otra entrada), y de la romantización de conductas violentas y de los micromachismos en actos que nos parecen nada pero que son mucho (sigo sin superar cómo Usagi literalmente vi0l4 a Misaki en los primeros capítulos de Junjou Romántica y eso a mí me pareció súper romántico porque era «obvio» que Usagi lo amaba). 

Hasta este punto, me pareció correcto el movimiento, estuve conforme y satisfecha porque los textos, las clases y talleres sobre el feminismo que llevaba me hacían pensar que era posible un futuro mejor para muchas mujeres, lejos de las restricciones que yo vi “normales” gracias a que crecí en una sociedad patriarcal. Algunas de mis propias conductas cambiaron, algunos de mis gustos se vieron modificados y mejorados, en pocas palabras, tuve un proceso de deconstrucción, empecé a apreciar con otros ojos cómo las cosas empezaban a cambiar en el mundo.

Apenas la semana pasada vi una serie coreana donde la autora tuvo la delicadeza de rehacer un nuevo tipo de masculinidad sana y sensible en el personaje principal de la serie, y aunque a la protagonista femenina si le vengo cantando sus dos que tres verdades desde su construcción, me encantó que el protagonista tuviera otras características sanas.

Ciertamente, mi forma de ver a las mujeres cambió, la forma en que me expresaba, el modo en que discernía entre una conducta y otra, sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas, pues me di cuenta de algo y es que por más que cambiara y tratara de abonar a esta nueva y mejorada yo, seguía con un pie del cual cojeaba: era el BL (yaoi) y la aceptación de masculinidades heteropatriarcales tóxicas representadas en estas narrativas. (Sí, me siguen pareciendo súper sensuales y románticas las escenas de celos y el «activo» rompiendo cosas, ayuda).

Oh no

Entendamos el yaoi, o BL (Boy Love), como el género del manga y el anime donde la pareja principal es homosexual, la mayoría de las tramas de la primera y segunda ola del BL que producía Japón (en su mayoría) se puede resumir en cinco partes principales: Los personajes (protagonistas) se conocen, uno abusa del otro (sea psicológica y físicamente), se enamoran, tienen conflictos y viven felices. 

Crecí junto con el internet, y mientras más me metía al mundo del yaoi conocía más chicas, que como yo, disfrutábamos de los mangas sin ser 100 % consciente de lo que estábamos leyendo, pues allá por 2015, incluso todavía en el ’17 y ’18, era bastante normal ver como si fuera un acto de amor y compromiso todas las vi0l4ciones, 4bus0s emocionales y psicológicos que un personaje tenía sobre otro, incluso entre nosotras, (todas mis conocidas mexicanas o residentes de algún país de LATAM), justificamos al activo que era, en la mayoría de las veces, aquel que cometía los abusos: “Es que está desesperado», «es que no sabe cómo demostrar su amor», «es que se ve bien tierno enojado”. 

Normalizábamos estas conductas porque eran cosas que la misma sociedad nos había hecho ver como “aceptables”. Estamos hablando de contenido que se fabrica en Japón, al otro lado del mundo, y así como las telenovelas, que quizás no veíamos directamente pero que sí escuchábamos de fondo cuando pasábamos por el cuarto de mamá o de abuelita, en Japón es material de entretenimiento que estaba (está) influenciando indirectamente al comportamiento de una parte de la sociedad. 

Para 2019, en Latinoamérica las protestas feministas estaban en primera plana, el uso de lenguaje incluyente abría un debate en la mesa de lingüistas; amigos, maestros y conocidos fueron señalados como machistas misóginos acusados de violación, los números sobre femicidios tuvieron relevancia y de pronto había grupos y páginas en redes sociales que no sólo servían para educar sobre conductas sanas en pro de la igualdad y equidad de género, sino que hablaban abiertamente sobre misoginia y machismo en series, películas, libros, anime y manga. 

Comenzaron por los animes comerciales más importantes de géneros más populares como el romance (shojo) y para adolescente (seinen), sin embargo, en épocas recientes, las nuevas generaciones de consumidores latinoamericanos han empezaron a cuestionarse sobre los productos de consumo que el yaoi (BL) está ofreciendo, y la generación más antigua empezaron a llamar exageradas a las nuevas generaciones. 

¿De verdad son exageradas? ¿O quizás no lo son tanto?

Ok, Boomer y Generación de cristal, versión Otaku 

Hace semanas veía en CrunchyRoll (Netflix pero versión anime) “Yes, no or maybe?”, una película yaoi con una trama bastante similar a la que relaté al inicio, y la vi sin ver mientras que terminaba un trabajo manual, sin querer puse atención a la parte donde la pareja principal “se reconcilia” e inconscientemente dije: Por fin estarán juntos, qué bonito. Después de dos segundos me di cuenta que el activo en la relación había obligado al pasivo a mantener relaciones sexuales, llevado a la realidad: Eso era una vi0l4ción.

Yes, no or maybe? de escrita por Michi Ichiho e ilustrada por Lala Takemiya.

Me sentí bastante mal y me sentí mucho peor cuando en la sección de comentarios vi muchos mensajes de usuarias que se habían percatado de las red flags (o advertencias) de relación tóxica -que yo pasé por alto- y que culminaron con una vi0l4ción en toda regla. Entre los varios comentarios encontré uno de una chava, que como yo se sentía un poco mal pues venía de una época en donde aquello era la trama normal y aceptada en un yaoi, ojo que no estaba de acuerdo (ni ella ni yo) de la vi0l4ción, pero que lo teníamos tan interiorizado que ni siquiera lo vimos como algo malo sino hasta que ella vio los comentarios, y yo hasta segundos después de ver la escena nos dimos cuenta de lo mal que estaba el asunto.

Ojo que no estamos criticando el contenido que están trayendo de Japón pues existen los fetiches y Japón es de los países que más exploran esta área, falta meterse a una página p0rn0 y darse cuenta de la cantidad de fetiches que Japón exporta.

En Facebook es normal ver las peleas de chavas (en su mayoría) de generaciones jóvenes (que recién se inmiscuyen en el mundo anime y manga, y rechazan el yaoi (BL) de antaño por lo que representa en su mayoría) y generaciones más arriba de la mía (que crecieron viendo nacer el género). Las primeras alegan que una vi0l4ción es una vi0l4ción sea ficción o no, mientras que las segundas alegan que somos lo suficientes pensantes cómo para saber distinguir entre la realidad y la fantasía y mientras no se exceda de la fantasía está bien. A las primeras, las segundas las llaman “Defiende pixeles”, en un tono de burla, mientras que las primeras llaman a las segundas “Veteranas”, en un entendido de que son unas viejas. (Trato de no involucrarme, notaran que soy bastante blandita en redes porque ya me han funado un montón).

Después está mi generación, que se encuentra justamente en medio, que aceptamos el movimiento pero que al mismo tiempo tropezamos de vez en cuando, pero en ese tropiezo descubrimos que empiezan a existir cambios en el modo en que las nuevas autoras están desarrollando las historias, construyendo nuevas masculinidades, dotando de sentimientos a los hombres protagonistas, dando espacio a mujeres fuertes dentro de las tramas (que no son las villanas), mostrándonos la realidad sobre las responsabilidades que algunos hombres tienen que afrontar así como dinámicas llenas de versatilidad dentro de las relaciones. 

Entonces, ¿Qué se hace?

Primeramente, no entrar en pánico.

Aquí nadie trata de evangelizar a nadie porque en la mayoría de mis historias hay ciertos comportamientos tóxicos, pero el saber reconocer qué son tóxicos es un gran avance, no reproducirlos es el segundo gran paso. Como dije al inicio, aún me encanta leer las escenas de celos por parte de alguno de los dos protagonistas, sin embargo, se debe estar muy consciente que es algo que no se va a ir a hacer con la pareja que se tiene. Por eso, es importante conocer los espacios para expresarnos. Aunque también es importante apelar a los espacios sanos de entretenimiento dentro de los fandoms, y no llegar a insultos que estereotipan a las personas (basta de llamarnos «Defiende pixeles» o «Boomers»).

Si entendemos esa diferencia y estamos trabajando en nuestra propia deconstrucción, está genial, y si ya estamos en ese camino y aún nos sigue molando un montón ver a un pasivo llorando, también está bien. Parte de ese camino es aceptar que no cambiaremos de la noche a la mañana. También es importante no caer en las ofensas hacia otras personas, y si alguien nos ofende, también es sano cortar una discusión antes de que florezca y acabe en una funeada masiva.

Killing Stalking de Koogi

Recuerda que cada persona es diferente, y se pueden disfrutar todas las obras literarias, audiovisuales o musicales en diferentes niveles, ninguna de esas formas es incorrecta. Así como hay personas que siguen insistiendo que Sangwoo amaba a Bum, hay otras que disfrutan la obra pero saben que eso no era amor, y ambas están bien, pues existe algo que se llama interpretación de la obra, y es la forma en que el público, de manera particular, vemos y entendemos lo que estamos consumiendo.

Si sienten curiosidad algunas obras con nuevas masculinidades que aún tienen tintes clásicos BL recomiendo “The man in the mirror” de Yukibayashi & Hisamatsu Eight, es un BL soft, ameno y con una trama fantástica, así como “Kowagaranai de, Soba ni Ite” de Long, tiene tintes muy clásicos pero con un tratamiento dentro del género romántico.

Les ha escrito Steff, cambio y fuera.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: